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Boletín #2 de 2021 de Seguridad del Paciente - Mitos y realidades sobre la vacunación contra el COVID-19

Todas las vacunas, incluyendo los biológicos contra el COVID-19, pasan siempre por tres fases diferentes de estudio antes que puedan ser aprobadas para su uso en la población general. Estas fases tienen por objeto garantizar la seguridad y la efectividad de la vacuna para proteger contra la enfermedad.

Las vacunas contra el COVID-19 se han desarrollado más rápido que otras, gracias a la colaboración global y a un financiamiento sin precedentes.

  1. Mito: Las vacunas son 100% efectivas: “si me vacuno, nunca me va a dar el COVID-19”.Realidad: Si bien las vacunas disponibles contra el COVID-19 parecen tener altos niveles de efectividad, ninguna vacuna es 100% protectora. De acuerdo con la información proporcionada por la OMS, puede haber un pequeño porcentaje de personas que no desarrollen la protección esperada, aun contando con el esquema de vacunacióncompleto contra la COVID-19. Sin embargo, esto dependerá además de las características de la vacuna, de las características inherentes a la persona (edad, condiciones de salud subyacentes), o incluso, la exposición previa al COVID-19. No obstante, hasta ahora los resultados demuestran que al vacunarse se disminuye significativamente la probabilidad de desarrollar las formas graves de la enfermedad y de morir.
  2. Mito: La vacuna contra el COVID-19 hace que se desarrolle la enfermedad.Realidad: Si bien es cierto que las vacunas pueden causar efectos secundarios en algunas personas, estos en su mayoría son leves y reflejan la respuesta del cuerpo a la vacuna. Por ejemplo: dolores musculares, dolor de cabeza o fiebre. La vacuna “no debilita o sobrecarga el cuerpo”, ni hará que se desarrolle la enfermedad.
  3. Mito: Las vacunas son tóxicas y pueden cambiar el ADN o introducir un microchip en el organismo.Realidad: Las vacunas solamente se usan para proteger a las personas contra enfermedades o de la muerte a consecuencia de estas. Los microchips nunca se han usado en las vacunas y no son parte de las vacunas contra la COVID-19. Las vacunas que utilizan tecnología con ARNm (ácido ribonucleico mensajero) no afectan la carga genética del organismo que la recibe. El ARNm produce una proteína protectora que permite al cuerpo a defenderse de la infección. El ARNm no entra en ningún momento en contacto con el material genético de las células de la persona y es eliminado tan pronto cumple su función.
  4. Mito: Al vacunarse, se puede dejarde usar el tapabocas.Realidad: Por ahora y hasta que se alcance una cobertura de vacunación suficiente y la consiguiente inmunidad de rebaño, quienes se vacunen deberán continuar implementando las medidas de protección como el uso del tapabocas, el lavado de manos y el distanciamiento social. Después de unas semanas de haber recibido la vacuna, se generan anticuerpos que evitan que se desarrolle la enfermedad en sus formas moderadas y graves; pero no se ha demostrado que se impida la transmisión.
  5. Mito: Si ya tuve COVID-19, no tengo que vacunarme.Realidad: Se recomienda que las personas que han tenido la enfermedad se vacunen. Sin embargo, se debe esperar 90 días a partir del diagnóstico de la enfermedad para recibir la vacuna. No se recomienda que las personas en cuarentena o con sospecha de tener la enfermedad reciban la vacuna. Aún falta definir la frecuencia con la que se deberá continuar el esquema de vacunación después de haber completado el inicial.

La vacunación es una herramienta útil para preservar la salud individual y colectiva. Cuídese y proteja a los que lo rodean: ¡Vacúnese!

Boletín #2 de 2021 de Seguridad del Paciente - Mitos y realidades sobre la vacunación contra el COVID-19